Mostrando entradas con la etiqueta trauma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trauma. Mostrar todas las entradas

Tengo un hijo adoptado ¿y qué?


Esta semana pasada recomendé a una familia el libro de la editorial Galera, Soy adoptada, ¿y qué? Se lo recomendé para su hija adoptada. El titulo ha resonado en mi cabeza toda la semana y eso es lo que me ha llevado a escribir este post. 

La adopción, como cualquier tipo de maternidad, es un proyecto repleto de retos y de incertidumbres, es una verdadera forma de filiación. La diferencia es que la adopción tiene su inicio en un abandono. La llegada al mundo de nuestro hijo adoptivo no tiene lugar cuando lo adoptamos, sino que empieza meses o años antes. 

El poder de regenerarse

Tanto las relaciones tempranas (la calidad del apego) como eventos y situaciones de la vida tienen la capacidad de traumatizarnos, de herirnos y provocarnos miedo e inseguridad a lo largo de la vida. Si no resolvemos el trauma, si no cicatrizamos nuestras heridas, podemos transmitir el trauma a la siguiente generación.

Sin embargo, desde el momento en que pensamos tener una criatura, podemos revertir las secuelas de anteriores dolores. Podemos prepararnos psicológicamente para regenerar aquellas partes de nosotras que conservan las heridas. Incluso tenemos la capacidad de cambiar la expresión genética, tal como lo revelan los estudios.