La actividad sexual en las parejas o personas que presentan problemas en la fertilidad resulta a veces difícil de mantener.
La frustración cuando el embarazo no llega, la programación de las relaciones en los días fértiles, el propio temor a no quedarse embarazada, la tensión y malestar que ello provoca a ambos miembros de la pareja, los embarazos de las personas cercanas, familia, amigas, compañeras de trabajo, crean un malestar emocional que en muchos casos repercute en nuestra conducta sexual, inhibiendo el deseo o creando sensación de molestia y sequedad vaginal.
