A lo largo de nuestra experiencia, son muchos los pacientes que llegan a la consulta con gran desanimo debido a varios intentos fallidos en los tratamientos de fertilidad. Hasta entonces, no se plantearon una orientación psicológica que les pudiera proporcionar las herramientas para afrontar mejor el proyecto reproductivo.
Sin embargo nos comentan: “Al
principio nos sentíamos muy positivos y optimistas, ahora nos da miedo serlo y no
queremos ilusionarnos con ello”.
Esta afirmación es un grave error. A mayor optimismo, mayor
capacidad de resiliencia y mayor reactividad del cuerpo (sistema endocrino,
receptividad uterina). Estos factores
serán de gran importancia para la salud y en específico para la reproductiva.
¿ Que entendemos por
optimismo?
El optimismo es la capacidad de tener una creencia estable y
generalizada de que en la vida ocurrirán cosas positivas.
Mantenernos optimistas y situados en el presente, nos ayuda a
tener un mayor bienestar subjetivo y disminuye el nivel de estrés.
El pensamiento es
resolutivo e integrador.
¿Pero que sucede cuando sólo tenemos la creencia y no mantenemos
una actividad cognitiva y conducta en pro de conseguir aquello que deseamos?, eso
nos mantendrá durante mas tiempo tranquilos pero es insuficiente.
El optimismo
Requiere: Constancia y
voluntad, confianza en el equipo profesional que nos ayuda, aprovechamiento de
los recursos que nos ofrecen y en los recursos personales: físicos/psíquicos/emocionales/calidad
de vida /autocuidado/ relación de pareja, cuando la hay. Información del
momento reproductivo o del tratamiento que se nos está aplicando, para saber
como ayudar a nuestra psique y a nuestro cuerpo, “autoconocimiento y confianza”.
Se aconseja :
Dejar el tabaco, la ingesta de alcohol practicar un ejercicio
suave y adecuado para estos procesos, practicar la relajación (Yoga, mindfulness,
meditación)….., disminuir al máximo el estrés laboral, cuidar la alimentación,
tener un peso saludable, cuidar la estabilidad y comunicación de pareja.
Espacio personal para poder hablar de ello, actividades lúdicas y
sexualidad.
Es decir mantenernos activos, con pensamientos resolutivos, sanos
y vitales.
El optimismo, no significa que en todo momento se esté positivo,
si no que en general se mantiene esa actitud. Eso significa que cuando se
encuentran límites o dificultades, se afronte la situación, se valoren las
diferentes alternativas y aceptar que a veces para avanzar hay que perder algo
o cambiar conductas, ser optimista conlleva la tristeza , la alegría y sobretodo la esperanza o ilusión de que es
posible.
Hay que aceptar que los procesos reproductivos, en muchos casos no
son rápidos y son inciertos. Es importante saber parar, reflexionar, retomar
energía y vitalidad para sentirse fuerte
y receptiva al tratamiento de fertilidad.
Problemas físicos que
dificultan el optimismo
Las disfunciones endocrinas,
nerviosas, enfermedades crónicas,
autoinmunes, psicosomáticas y el dolor
crónico o del ciclo menstrual, entre otros, disminuyen la actitud optimista.
Es importante saber que, el sistema endocrino y el sistema
nervioso están interrelacionados y que las secreciones de las glándulas
endocrinas, están total o parcialmente controladas por el sistema nervioso
directa o indirectamente.
En el caso de que una persona presente estas alteraciones físicas
y tenga dificultad reproductiva con o sin tratamiento, el apoyo psicológico le
ayuda a incrementar el optimismo, le
ofrece las técnicas para equilibrar y mejorar su sistema funcional en general y
en consecuencia, el reproductivo.
Gemma Mestre
Psicóloga Clínica
Sexóloga - Fertilidad - Psicoterapeuta
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